18 May 2026
¿Cómo evitar que el acero galvanizado se oxide?
Conoce cómo evitar que el acero galvanizado se oxide en aplicaciones como los gaviones, cuando son estos son utilizados en proyectos de hidráulica. Los recubrimientos especializados hacen una gran diferencia en los entornos más corrosivos.
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Evitar que el acero galvanizado se oxide depende en gran medida del tipo de recubrimiento y de las condiciones del entorno en el que se emplea. Si bien la galvanización por inmersión en caliente, es el sistema de protección más usado para piezas de acero. La malla metálica de los gaviones, precisamente, ve comprometida duración en entornos altamente corrosivos.
¿Qué es el acero galvanizado?
La galvanización en caliente es un proceso que protege piezas de hierro o acero mediante su inmersión en zinc fundido a altas temperaturas. Estas son, generalmente, sometidas de 445 a 450 °C. Su finalidad principal es prevenir la oxidación y la corrosión causadas por humedad o contaminación.
La galvanización es posible, en términos químicos, porque en el punto de fusión del zinc (alrededor de los 419 °C) dicho elemento se encuentra en estado líquido. En tal condición, presenta una elevada afinidad con el hierro. Estas condiciones permiten que se formen aleaciones hierro-zinc (Fe-Zn) mediante un proceso de difusión. El resultado es un recubrimiento metálico que protege la superficie del acero.
¿Qué características tiene el acero galvanizado?
El recubrimiento galvanizado tiene una estructura multicapa que le otorga cualidades de elevada resistencia a la corrosión. El galvanizado está conformado por capas de aleaciones de zinc y hierro. Estas son, comúnmente, identificadas como gamma, delta y zeta. Además, tiene una capa externa que está compuesta principalmente por zinc puro. Así lo explica el Ing. Químico Antonio Zamora Plata en su sitio sobre ingeniería química para la FES Zaragoza de la UNAM. Da clic aquí si deseas consultar esta fuente.
Las capas internas de aleaciones zinc-hierro presentan una dureza superior incluso a la del acero base, mientras que la capa exterior de zinc es más flexible, por lo que ayuda a absorber impactos. Cada una de estas capas están unidas metalúrgicamente al acero. Por ello, presentan una excelente adherencia y, con ello, aumentan la durabilidad de un sistema de acero, como los gaviones, frente a golpes, desgaste y condiciones exigentes de operación.
¿Por qué se oxida el galvanizado?
La corrosión galvánica puede entenderse como un proceso químico o electroquímico. Este fenómeno ocurre cuando dos metales diferentes entran en contacto dentro de un entorno agresivo. La manera en que los materiales metálicos interactúan, en tal escenario, es mediante una conexión física o eléctrica en presencia de un electrolito (como agua con sales o humedad).

En estas condiciones, se forma una especie de celda electroquímica en la que uno de los metales actúa como ánodo y el otro como cátodo. El metal más activo es el que tiende a deteriorarse primero. Por lo tanto, la diferencia de potencial entre los metales conectados genera un flujo de corriente desde el material más reactivo hacia el más noble. Como consecuencia, el metal menos resistente a la corrosión se degrada progresivamente.
Un aspecto clave en este fenómeno es la relación de áreas entre los metales en contacto. Cuando la superficie del ánodo es mayor en comparación con la del cátodo, el proceso de corrosión puede acelerarse. Por ello, el diseño adecuado y la selección de materiales compatibles son factores fundamentales para minimizar este tipo de deterioro en estructuras galvanizadas.
Puedes consultar más detalles técnicos sobre corrosión en el documento académico de la Unidad de Investigación y Tecnologías Aplicadas de la UNAM: da clic aquí para ver
¿Cómo evitar que el acero galvanizado se oxide?
- Zinc: la corrosión galvánica no siempre es un proceso negativo. Algunas soluciones, como el alambre de los gaviones, aprovechan el zinc como ánodos de sacrificio con el fin de proteger el núcleo del acero contra la corrosión.
- Aleación de zinc: por otro lado, existen recubrimientos más avanzados que el galvanizado tradicional, diseñados para mejorar el desempeño del acero en condiciones muy agresivas. Para el caso, algunas soluciones incorporan una aleación de zinc con aluminio. Esta composición genera una barrera adicional que refuerza la resistencia frente a la corrosión.
- Capa de polímero: en obras hidráulicas o zonas con presencia de agua salina, es recomendable complementar la protección con un revestimiento polimérico adicional. Este recubrimiento actúa como una capa extra que protege al acero galvanizado tanto de la corrosión como de daños mecánicos derivados del arrastre de sedimentos o de condiciones químicas adversas.
¿Cuál es la mejor protección para el acero galvanizado?
El recubrimiento polimérico PoliMac® es una de las mejores alternativas para evitar que el acero galvanizado se oxide. Es un desarrollo exclusivo de Maccaferri que se aplica en diversas soluciones como los gaviones y colchones. Es una innovación que se caracteriza por estar libre de metales pesados, pesticidas, hidrocarburos clorados y policíclicos.

La composición y diseño del recubrimiento PoliMac® supera exitosamente pruebas de resistencia a la abrasión húmeda y de resistencia a la corrosión por niebla salina. Su comportamiento está respaldado por normas internacionales como ISO 4892-3 (resistencia a la intemperie) e ISO 527-1 (propiedades mecánicas).
Por todo lo anterior, PoliMac® es un recubrimiento indispensable para los gaviones o las mallas de acero que estarán en contacto con el agua o con sales. Este recubrimiento evita que el acero galvanizado se oxide, incluso, bajo 2000 horas de exposición a niebla salina.
