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Estados Unidos: Más un billón para infraestructuras, el plan histórico que apunta al rediseño del país

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So my message to the American people is this: America is moving again, and your life is going to change for the better” (“Mi mensaje para el pueblo estadounidense es este: Estados Unidos se está moviendo de nuevo y sus vidas cambiarán para mejor”). Así fue como el presidente Biden acogió la aprobación del imponente plan de relanzamiento con el que el gobierno estadounidense planea reconstruir la columna vertebral de un país que se ha hecho famoso por sus interminables carreteras, pero que hoy cuenta con un sistema de infraestructura anticuado y que no está a la altura de sus ambiciones económicas.

Según el Global Competitiveness Report 2020 (Informe de competitividad global 2020) del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), Estados Unidos ocupa el puesto número 31 entre los países desarrollados en términos de modernización de la infraestructura. La infraestructura vial y la ferroviaria son las que se encuentran en las peores condiciones. El 16 de noviembre Biden logró unir las fuerzas políticas en un acuerdo bipartidista, el infrastructure Investment and Jobs Act, que suma 1,2 billones de dólares, de los cuales 550 mil millones se invertirán en los próximos cinco años. El plan tiene como objetivo innovar el sistema de infraestructuras estadounidense, bajo el tema de la sostenibilidad y la digitalización. El plan supondrá un aumento del gasto federal del 0,8 al 1,3 % del PIB, entre 2022 y 2026.

La propuesta fue acogida favorablemente por la American Society of Civil Engineers (ASCE), la cual, en un informe reciente, asignó un puntaje C- al sistema de infraestructuras estadounidense. En este contexto, el plan tendrá un amplio alcance; entre las inversiones previstas se incluyen 110 mil millones de dólares para el mantenimiento de la red de carreteras federales y puentes, 17 mil millones para la reconstrucción de puertos, también con el fin de impulsar el comercio; mientras que 48 mil millones se destinarán a la mejora de las infraestructuras hídricas y 25 mil millones para la modernización de los aeropuertos.

En una entrevista reciente con la National Public Radio, el presidente de la ASCE, Greg DiLoreto, también enfatizó que será crucial contar con nuevos enfoques de construcción y diferentes materiales para contrarrestar los efectos del cambio climático, realizando infraestructuras que sean resilientes. Bajo esta perspectiva de transición verde, se destinarán 65 mil millones de dólares para la modernización de la red eléctrica del país, especialmente con tecnologías para la creación de redes inteligentes, esenciales para la producción de energía limpia.

Los recursos se asignarán a través de distintos programas, en su mayoría gestionados por el Departamento de Transporte de los Estados Unidos y las agencias estatales de transporte. Como señaló DiLoreto, aunque la mayor parte de la infraestructura en los Estados Unidos es propiedad de los gobiernos locales o del sector privado, el gobierno federal juega un papel fundamental para garantizar que todos los estados tengan un sistema infraestructural adecuado. El plan aprobado en noviembre dará un nuevo impulso a las inversiones en el sector que en los últimos años han sufrido un fuerte déficit, tanto que, según un análisis de la ASCE, se necesitarían realmente 2,6 billones de dólares en los próximos diez años para colmar la brecha.

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